Retrato de Óscar Domínguez
GRAU SALA, Emilio
1947
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 66 x 55 cm
Número de registro: TEA2004-004
Colección TEA Tenerife Espacio de las Artes Cabildo Insular de Tenerife
El pintor Grau Sala (Barcelona, 1911 - Barcelona, 1975) formó parte de la llamada generación de la "escuela de París", formada por pintores españoles residentes en la capital francesa, especialmente tras el estallido de la Guerra de España en 1936, si bien algunos se encontraban en Francia desde la década de los años veinte, atraídos por la vanguardia artística, como es el caso del pintor Óscar Domínguez. El pintor catalán Grau Sala abandonó Barcelona ese mismo año de 1936, tras el avance de las tropas nacionales por diversasd ciudades de la geografía española. En la capital francesa, Grau Sala se instalaría con su esposa, la pintora Ángeles Santos, artista y autora de una obra surrealista de primer orden que, en las últimas décadas, ha gozado de una amplia fortuna crítica, no sólo en su Valladolid natal, sino en el contexto del arte español de la denominada generación del 27. En cualquier caso, la pintura de Grau Sala se inscribe en una práctica de influencia impresionista y fauvista, en la que es posible encontrar paralelismos con la obra de autores como Pierre Bonnard y Marc Chagall. Se trata de una práctica decorativa y sin riesgo experimental, que navega a contracorriente en medio de un contexto de experimentación y de los constantes impulsos de renovación de la pintura europea del momento.
En el contexto del París de los años de la Ocupación y en la década de los años cuarenta, el grupo de los artistas de la "escuela de París" se relaciona con frecuencia y participa de las tertuliass y los cafés de artistas de la capital francesa. Es en ese ambiente de fraternidad y confidencias español en el que Grau Sala realiza este retrato de un Óscar Domínguez sentado en una silla y vestido con traje a rayas. La pintura participa del habitual estilo figurativo amable y colorista de Grau Sala. En ella destaca el dibujo de líneas que perfila y da carácter a la elegante personalidad del retratado. También llama la atención la dedicatoria "a Óscar Domínguez, mago de Tacoronte", en la que Grau hace un lúcido juego de palabras entre la procedencia vernácula del pintor canario y su condición de artista visionario o surrealista, a la manera de un mago que da a ver imágenes sorprendentes por su inventiva e impulso imaginativo.