26 mar 2026
El museo TEA presenta cuatro exposiciones que revisan el arte contemporáneo y el legado de la vanguardia en las islas
‘Cándido Camacho. Ritos del deseo’, ‘Para que podamos vivir. La Laguna, 1968-1983’, ‘Óscar Domínguez. Cartas a Marcelle Ferry’ y ‘Jugueteando’ se inauguran mañana (viernes 27), a las 19:00 horas
El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes inaugura mañana (viernes 27), a las 19:00 horas, cuatro nuevas exposiciones que abarcan diversas trayectorias y lenguajes artísticos: Cándido Camacho. Ritos del deseo, comisariada por Alejandro Castañeda y Marta Sesé; Para que podamos vivir. La Laguna, 1968-1983, exposición comisariada por el equipo de TEA, coordinado por Néstor Delgado y Vanessa Rosa Serafín, Juan Albarrán, Daniasa Curbelo y Servando Rocha; Óscar Domínguez. Cartas a Marcelle Ferry, comisariada por Isidro Hernández; y Jugueteando, en un renovado Espacio MiniTEA y realizada en colaboración con el artista Sema Castro y la artista Elena Galarza.
Con este conjunto de aperturas, el museo ofrece una visión plural que combina la recuperación de figuras clave del arte contemporáneo en Canarias, la puesta en valor de los fondos artísticos y los archivos documentales del museo y el inicio de un ciclo de colaboraciones entre el departamento de educación del museo y artistas contemporáneos. La entrada a estas cuatro muestras, que podrán visitarse de martes a domingo y festivos, de 10:00 a 20:00 horas, es libre y gratuita.
El consejero de Cultura y Museos del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha, y el director artístico de TEA, Sergio Rubira, presentaron estas nuevas muestras acompañados de los comisarios de las cuatro muestras. En este acto, Acha puso en valor la ambición de esta nueva programación, señalando que la oferta actual del centro permite proyectar el talento insular hacia el exterior mientras se refuerza el compromiso pedagógico de la institución a través de sus nuevos ciclos de colaboración. El consejero también subrayó el papel del museo como un espacio de pensamiento y encuentro, señalando que “TEA no solo es un lugar para la exhibición, sino un centro vivo donde se investiga y se educa, permitiendo que el patrimonio artístico sea accesible y comprensible para toda la ciudadanía”.
Sergio Rubira señaló que este nuevo programa expositivo “responde a una voluntad de pensar el museo como un espacio de articulación entre tiempos, prácticas y contextos diversos, donde la investigación, la exhibición y la mediación se entrelazan de forma orgánica”. En este sentido, destacó que las cuatro exposiciones “no solo recorren distintas trayectorias y lenguajes, sino que proponen modos complementarios de aproximarse a la producción artística y a sus contextos de sentido”.
El director artístico de TEA subrayó asimismo que esta programación “combina la revisión defiguras clave del arte en Canarias con una activación crítica de los fondos y archivos del museo, entendidos no como depósitos estáticos, sino como materiales vivos desde los que producir nuevas lecturas y relatos”.
Rubira incidió también en la dimensión pedagógica del proyecto, destacando “el inicio de nuevos ciclos de colaboración entre el departamento de educación del museo y artistas contemporáneos, que nos permiten expandir el museo como espacio de aprendizaje compartido y de experimentación colectiva”. Finalmente, apuntó que “con este conjunto de exposiciones, TEA refuerza su vocación como un lugar de pensamiento y de encuentro, donde la práctica artística se conecta con las transformaciones sociales, culturales y políticas de su contexto”.
Marta Sesé, comisaria de Cándido Camacho. Ritos del deseo, explicó que “esta exposición es, sobre todo, una oportunidad para volver a mirar y repensar la figura de Cándido Camacho. Aunque fue un artista con una producción constante entre finales de los sesenta y principios de los noventa y estrechamente vinculado a la Sala Conca y su órbita, posteriormente, su trabajo, no ha tenido la visibilidad que merece para gran parte de los públicos. Treinta años después de su última exposición antológica, reunir estas 60 piezas hoy, significa hacer un ejercicio de memoria con él y con su entorno, mostrando cómo su arte estaba totalmente unido a su experiencia de vida”.
Por su parte, Alejandro Castañeda afirmó que lo que más les “interesa de Camacho es cómo su imaginario, lleno de referencias a la religión o la mitología, se adelantó a debates que hoy tenemos muy presentes. Cuestiones como la identidad de género, el cuerpo o las disidencias son temas que él ya exploraba desde una posición muy personal y libre, y sin tener cerca todas las referencias que podemos tener ahora. A través de materiales poco comunes, técnicas como el uso del fuego y un dibujo extremadamente refinado, creó una obra que rompe con las estructuras rígidas y que conecta con muchas de las preocupaciones y problemáticas contemporáneas”.
En relación con Para que podamos vivir. La Laguna, 1968–1983, los comisarios destacaron que “la exposición propone leer La Laguna como un caso de estudio en el que se cruzan procesos culturales, políticos y urbanos de gran intensidad, alejándose de una visión patrimonial estática para atender a su condición de espacio vivo”. En palabras de Juan Albarrán, “la muestra pone de relieve la actividad magmática y heteróclita de la ciudad en aquellos años, entendida como un territorio en constante transformación, donde convivieron prácticas artísticas, formas de movilización social y nuevas sensibilidades críticas”.
Los comisarios han señalado que “la exposición toma como punto de partida la propia colección del museo -tanto los fondos fotográficos como los plásticos, entre ellos los vinculados a la Sala Conca- para reinscribir estas obras en el contexto histórico en el que fueron producidas y exhibidas”. En este sentido, apuntan que “más que reconstruir un relato cerrado, el proyecto activa materiales y documentos que permiten entender La Laguna como un ecosistema cultural complejo, atravesado por tensiones, desplazamientos y formas de experimentación que desbordan los marcos institucionales”.
Asimismo, Néstor Delgado, comisario y conservador de exposiciones del museo, añade que “esta aproximación permite no solo releer la colección, sino también abrirla a nuevas interpretaciones, conectando las prácticas artísticas con los procesos sociales y políticos que las hicieron posibles”. Además, dice “esta exposición, que tensiona el mito patrimonial con el pasado de rebelión cultural y artística de La Laguna, reinterpreta, activa y reconstruye la historia de la ciudad desde el comisariado colaborativo y la memoria colectiva”.
Por su parte, la también comisaria Vanessa Rosa Serafín destaca que “el proyecto colectivo Mural 76, es un fiel reflejo del espíritu de colectividad y colaboración propio de este momento. Capitaneado por Raúl de la Rosa, desde la sección de arte del Ateneo de La Laguna, esta instalación colectiva reúne un total de cuarenta y ocho artistas que trabajaron en una pieza común, un gran mural inspirado en la obra Nacimiento de Venus de Boticelli”. “Se trata de una obra ecléctica que retoma la diversidad de lenguajes y de materiales de cada uno de los artistas. Esta investigación ha permitido la recuperación de obras de algunas de las artistas mujeres que en revisiones posteriores han quedado por lo general excluidas del canon”, afirma.
El Gabinete Óscar Domínguez estará destinado a la exposición permanente de Óscar Domínguez y permitirá realizar investigaciones sobre momentos precisos de la trayectoria del pintor surrealista, propiciando, además, la conservación de este fondo. Óscar Domínguez. Cartas a Marcelle Ferry, comisariada por Isidro Hernández Gutiérrez, es el resultado de una investigación de largo recorrido con uno de los fondos documentales de la Colección TEA.
Esta muestra -señala Hernández- “está dedicada a varios años cruciales en la vida de Domínguez, entre 1935 y 1938, momento de su idilio con la poeta surrealista Marcelle Ferry, del que dan testimonio sus cartas de amor apasionado y, a veces, desesperado. Es el período, además, del último viaje de Óscar a Tenerife”. Por otra parte, Acha valoró que “con el Gabinete Óscar Domínguez, abrimos un lugar dedicado al estudio profundo de su figura, lo que nos permite no solo conservar mejor nuestra colección, sino investigar con mayor precisión el legado de este referente del surrealismo”.
En cuanto al ámbito educativo, el Espacio MiniTEA inaugura una nueva etapa con el proyecto Jugueteando, que permanecerá abierto hasta el próximo mes de septiembre. Este particular espacio del museo, dedicado a la educación artística y al fomento de la creatividad, comienza un nuevo ciclo en el que la novedad fundamental es la colaboración con diferentes agentes vinculados al arte y a la educación (artistas, docentes y profesionales de la pedagogía). La propuesta es que cada uno de los proyectos que a partir de ahora se implementen en MiniTEA surja de la conversación y el intercambio entre el Departamento de Educación del museo y dichos agentes.
“Este primer programa gira en torno al universal concepto de juguete, en relación al que el Departamento de Educación de TEA ha colaborado con dos artistas de Canarias, Sema Castro y Elena Galarza. Invitados a participar en este proyecto por las particulares características de sus respectivas obras, ambos han transformado el Espacio MiniTEA para invitar a los visitantes del museo a adentrarse en él y reflexionar sobre un elemento tan universal como imprescindible y tan cotidiano como poderoso para un feliz crecimiento de las personas. Durante esta nueva etapa que ahora se inaugura MiniTEA mantendrá su idiosincrasia, y su filosofía y modo de funcionamiento seguirán siendo los mismos que lo han caracterizado desde su apertura hace casi una década”, detalla Paloma Tudela, responsable del Departamento de Educación de TEA.