Prácticas para un inventario posible-Flujo de Diálogo para Pliegue 9
19 jun 2026
La fanzinoteca como organismo: Archivar (y desbordar) la autoedición
En el marco de "Pliegue 9: Un archivo para lo que no tiene nombre", presentamos este episodio de "Prácticas para un inventario posible - Flujo de Diálogo para Pliegue 9" como un espacio para habitar las múltiples formas de cuidar y activar la autoedición. Lejos de buscar categorías cerradas, nos acercamos a diferentes gestos de preservación y divulgación que entienden el fanzine no solo como objeto, sino como práctica viva de encuentro, activación y circulación.
Desde la biblioteca pública hasta la autogestión y el aula universitaria, conversamos sobre el reto de dar refugio a materiales efímeros y sobre cómo el acto de editar —y de escuchar lo editado— se transforma en una herramienta política y colectiva capaz de nombrar aquello que el archivo convencional suele pasar por alto. En ese recorrido, Lluc Mayol, artista y diseñador, nos habla de “La Fanzinoteca ambulant” un proyecto autogestionado nacido en 2005 en torno a un archivo de fanzines y publicaciones de difícil clasificación dedicado a la práctica, el estudio y la difusión de la autoedición. María Jesús Cruz, bibliotecaria de la “La Fanzinoteca de Tabaiba”, y la ilustradora e impulsora del proyecto Ana Martín, realizan un recorrido por los hitos del proyecto que habita una biblioteca pública. Por su parte, los docentes del grado de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, Adrián Alemán y Ramón Salas abordan formas de entender el fanzine como herramienta artística, pedagógica y comunitaria.
Entre las distintas conversaciones se incorporan las aportaciones de Adrián Flores, Alba G. Mora, Christian Fernández Mirón, Sofía Gallisa, Héctor Velázquez Nielsen, Javier Turbo, Irma Marco y Martu Isla, que comparten cómo conservan sus fanzines en el espacio doméstico, sumando nuevas perspectivas sobre las prácticas cotidianas de archivo y cuidado de la autoedición.
A lo largo del podcast aparecerán cuestiones clave como la relación entre archivo y colección, la activación de los fondos mediante talleres y encuentros, la dimensión política y afectiva de los fanzines y la vigencia de la autoedición en la era digital. Más que centrarse en el fanzine como objeto nostálgico, el diálogo propone entenderlo como una forma contemporánea de producción cultural libre, accesible y profundamente ligada a la experimentación, la comunidad y la circulación de voces disidentes y relatos diversos.