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José Herrera

10 jun 2022 > 11 sep 2022

Velar la forma

José Herrera

TEA Tenerife Espacio de las Artes inaugura el viernes 10 de junio, a las 19:00 horas, la exposición Velar la forma, de José Herrera. La muestra, comisariada por Gilberto González, recorre a través de una cuidada selección de obras su proceso de investigación a lo largo de los últimos 40 años incluyendo algunas de las obras de Museo Nacionales como Patio Herreriano y Reina Sofía. Esta nueva propuesta expositiva podrá visitarse de manera gratuita hasta el 11 de septiembre

José Herrera (La Laguna 1956) formado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, a la que siguió vinculado como docente hasta su jubilación, encarna una de las trayectorias más coherentes y tenaces del panorama nacional. Se inscribe en la generación de los 80 del pasado siglo y entre quienes propiciaron la renovación de los lenguajes plásticos en las islas. Se establece en ese momento una serie de particularidades que vinculan a las islas, más a corrientes centroeuropeas y latinoamericanas, que a la formalización del resto del estado. En la obra de Herrera resulta complejo definir su trabajo en torno a categorías como escultura, pintura o dibujo.

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Fechas: 10/06/2022 > 11/09/2022

Ubicación: Sala B (Planta 0) consulta el mapa

Martes a viernes de 12.00 a 20.00 h
Sábados, domingos y festivos de 10.00 a 20.00 h
Lunes cerrado, excepto festivo

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Sábados, domingos y festivos de 10.00 a 20.00 h
Lunes cerrado, excepto festivo

10 jun 2022 > 11 sep 2022

Velar la forma

José Herrera

José Herrera

TEA Tenerife Espacio de las Artes inaugura el viernes 10 de junio, a las 19:00 horas, la exposición Velar la forma, de José Herrera. La muestra, comisariada por Gilberto González, recorre a través de una cuidada selección de obras su proceso de investigación a lo largo de los últimos 40 años incluyendo algunas de las obras de Museo Nacionales como Patio Herreriano y Reina Sofía. Esta nueva propuesta expositiva podrá visitarse de manera gratuita hasta el 11 de septiembre

José Herrera (La Laguna 1956) formado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, a la que siguió vinculado como docente hasta su jubilación, encarna una de las trayectorias más coherentes y tenaces del panorama nacional. Se inscribe en la generación de los 80 del pasado siglo y entre quienes propiciaron la renovación de los lenguajes plásticos en las islas. Se establece en ese momento una serie de particularidades que vinculan a las islas, más a corrientes centroeuropeas y latinoamericanas, que a la formalización del resto del estado. En la obra de Herrera resulta complejo definir su trabajo en torno a categorías como escultura, pintura o dibujo.

De múltiples formas persigue la expansión de la línea como elemento esencial del dibujo pero procurando alcanzar la tridimensionalidad tensando así el espacio en un extraño equilibrio entre la distorsión y la serenidad. Definido muchas veces como artista del silencio y simplicidad acaba por encerrar en su trabajo de manera paradójica una complejidad procesual que sin embargo acaba por quedar oculta a ojos del espectador. 

Velar la forma

Velar la Forma recoge cuarenta años de la trayectoria de José Herrera comprendida entre 1982 y 2022. Esta exposición, sin embargo, no se ha planteado en términos cronológicos, ni pretende hacer entender al visitante una evolución estilística como mero devenir de un medio a otro. Fieles a la forma de percibir su propio trabajo, se ha procurado que quienes participen de ella lo hagan bajo la premisa de una experiencia espacial tal y como Herrera ha trabajado siempre. Así, obras de distintas procedencias y periodos coinciden por primera vez en estas salas con el fin de desvelarnos el tránsito coherente y riguroso de éste.

La obra de Herrera siempre se ha vinculado a la idea de silencio y esto es cierto, tanto en su actitud vital, como en el modo en que hace manifiesta las formas. Sin embargo, no es menos cierto que resulta ser un silencio clamoroso pues al apelar a la idea de equilibrio reclama toda nuestra atención. Así, su trabajo, nos enfrenta a un estado de suspensión temporal que nos obliga al menos, por un instante, a abstraernos del ruido ambiental y mental.

Es fundamental entender que igualmente en él, subyacen dos principios centrales. El primero, que lo ausente es igual de importante que lo presente y el segundo, la introspección como modo de sentir el hacer. Herrera dibuja el objeto en el espacio haciendo evidente el vacío. Alineado con el pensamiento oriental, entiende que la ausencia de materia ya es espacio y debe tenerse por ello presente. Asistimos así a la representación de un todo donde acabaremos por comprender el valor de lo atmosférico más allá de la propia obra. Por ello el modo de iluminar y la colocación son cuestiones que estudia de la misma forma minuciosa en la que asume la ejecución. Quien necesite más claves tiene en la arquitectura un buen recurso. Desde la contención Herrera asume que la construcción de un artificio requiere que se entienda como una extensión de nuestro cuerpo, ni más, ni menos, tal y como hace la buena arquitectura cuando dialoga con el medio. El objeto es en sí, una visión especular de nosotros mismos.

Al interrogar a José Herrera sobre su obra no acaba nunca de definir si lo que vemos es escultura o pintura. Parece, eso sí, nacer de la pulsión del dibujante quien infatigable ensaya posibilidades. En el pliegue de las sábanas, en las capas de veladuras de óleo, en los materiales pobres como la escayola que requiere de capas y capas se nos presenta una fe inquebrantable en el trabajo que alimenta lo introspectivo al igual que los interiores profusamente dibujados que sólo él conoce.

[Texto: Gilberto Gonzalez]