27 mar 2026 > 28 mar 2027
Óscar Domínguez y Marcelle Ferry
Gabinete Óscar Domínguez
El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes inaugura el viernes 27, a las 19:00 horas, la exposición en el Gabinete Óscar Domínguez la exposición Óscar Domínguez y Marcelle Ferry. La muestra, comisariada por Isidro Hernández y de entrada libre, explora la apasionada relación entre el pintor surrealista Óscar Domínguez y Marcelle Ferry a través de su correspondencia y obras clave de los años 30. El conjunto revela la faceta de Domínguez como escritor y activista, conectando su imaginario erótico y creativo con el convulso contexto político de su último viaje a Tenerife. Abierta hasta el 28 de marzo de 2027. Gabinete Óscar Domínguez es el espacio que se ha generado en este museo para que la obra de Domínguez esté expuesta de forma permanente permitiendo investigaciones en profundidad en torno a aspectos más concretos de su legado y facilitando la conservación de los fondos.
Fechas: 27/03/2026 > 28/03/2027
Martes a domingo de 10.00 a 20.00 h
Lunes cerrado, excepto festivo
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Fechas: 27/03/2026 > 28/03/2027
De martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas
Mixto
27 mar 2026 > 28 mar 2027
Óscar Domínguez y Marcelle Ferry
Gabinete Óscar Domínguez
El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes inaugura el viernes 27, a las 19:00 horas, la exposición en el Gabinete Óscar Domínguez la exposición Óscar Domínguez y Marcelle Ferry. La muestra, comisariada por Isidro Hernández y de entrada libre, explora la apasionada relación entre el pintor surrealista Óscar Domínguez y Marcelle Ferry a través de su correspondencia y obras clave de los años 30. El conjunto revela la faceta de Domínguez como escritor y activista, conectando su imaginario erótico y creativo con el convulso contexto político de su último viaje a Tenerife. Abierta hasta el 28 de marzo de 2027. Gabinete Óscar Domínguez es el espacio que se ha generado en este museo para que la obra de Domínguez esté expuesta de forma permanente permitiendo investigaciones en profundidad en torno a aspectos más concretos de su legado y facilitando la conservación de los fondos.
El pintor Óscar Domínguez ha sido considerado, junto con Joan Miró, Salvador Dalí o Remedios Varo, uno de los protagonistas del Movimiento Surrealista Internacional. Si bien la infancia de Domínguez transcurre entre los municipios tinerfeños de La Laguna y Tacoronte –donde su familia contaba con haciendas y plantaciones–, a partir de 1927 combina su residencia en París con varios viajes a su isla natal, hasta que, ya a partir de 1936, la capital francesa se convierte en su hogar definitivo hasta su muerte, un 31 de diciembre de 1957. La relación de Óscar Domínguez (Tenerife, 1906 – París, 1957) con Marcelle Ferry (Normandía, 1904 – Suresnes, Hauts-de-Seine, 1985 –a quien el pintor llama en su correspondencia a través de diversos apodos– tiene lugar entre finales de 1935 y 1938. El pintor le dedica una de sus pinturas más conocidas, Le dimanche o Rut marin (1935) –Colección de TEA Tenerife Espacio de las Artes–, cima de su imaginación poética al servicio de la pintura. La escena evoca el decorado ilusionista e infantil de un extraño tiovivo, aunque los animales, fragmentados por un espejo, parecen haber escapado a la carrera circular, inagotable e inmóvil, de la rueda del parque de atracciones. La cometa hecha con labios que sobrevuela la escena parece revelar el mensaje amoroso que la pintura encierra.
Muchas de estas cartas de Óscar Domínguez fueron redactadas durante su estancia en la capital francesa sobre papel de restaurantes y cafés parisinos con señas impresas de los establecimientos. Se trata, además de una delicada miniatura poética –de un exaltado texto en beneficio de una vida alcanzada a través del amor– , de un juego o puzzle que recompone el sentido del viaje de Óscar Domínguez por los vericuetos de la creación y la imaginación más desbordada. Estas cartas ofrecen un testimonio valiosísimo no sólo de la vida
sentimental del pintor –activa, pasional y desenfrenada–, sino de sus inclinaciones creativas y de sus motivaciones políticas.
El conjunto muestra un amor vivido con frenesí, absolutamente pasional y que encuentra en la escritura una forma igualmente arrebatada de expresión, surrealista y erotizada, en el difícil intento de llevar al papel los impulsos del deseo.
Óscar Domínguez, escritor
Toda la obra de Óscar Domínguez –pintada o escrita– aparece transida, desde sus manifestaciones juveniles hasta las de madurez, por unos ejes o directrices que inciden en un imaginario obsesivo, en unas claves compositivas propias y en unos mismos puntos de fuga: la escritura automática o la tendencia natural hacia lo espontáneo e irracional; la metáfora y la metamorfosis como mecanismo para trastocar lo obvio; el impulso de juego como actitud vital; la antítesis y los recursos de oposición como mecanismos de tensión y conciliación permanentes; y, finalmente, el amor, el leit motiv más importante en la obra de Óscar Domínguez, el elemento reconciliador de todas las contradicciones y escisiones posibles.
La escritura de estas Cartas a Marcelle Ferry posee un tono desenfrenado y una extraordinaria capacidad de inventiva, en sintonía con la temperatura iconográfica de su obra pictórica, en esos años plagada de sorprendentes desbordamientos y llamativas imágenes. Es el hallazgo de un lenguaje –el Surrealismo–, de caudal abundante en imágenes, y que trasciende cualquier limitación que conduce esta correspondencia amorosa por los caminos de la asociación libre de imágenes y por los juegos verbales, seducido por el impulso libre y transgresor de una expresión casi automática.
Mayo de 1936: último viaje a Canarias de Óscar Domínguez
El día 1 de mayo de 1936 Óscar Domínguez viaja a Canarias desde el puerto francés de Calais. El diario La Prensa celebra el regreso del pintor a la isla, quien “se propone pasar una corta temporada de descanso”, y de quien subraya su “sólido prestigio dentro de la pintura moderna”. Domínguez participa en la Exposición de arte contemporáneo, organizada por Gaceta de Arte y el grupo ADLAN en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, con los óleos Tengo razón, Mariposas perdidas en la montaña, Máquina de coser electrosexual, Recuerdo de
mi isla, Cueva de guanches y Le sac à main, además de con cuatro dibujos y siete objetos surrealistas de signo subversivo. El 13 de junio Eduardo Westerdahl publica el artículo “La pintura de Óscar Domínguez”, afirmando que se trata de “un arte sólido, poético, correcto en su técnica, fuerte en su concepción colorista –la pintura es aquí pintura– y que tiene, que lleva en sí los caracteres hondamente revolucionarios del hombre contemporáneo”. El día 20, los escritores de Gaceta de Arte clausuran la exposición con una conferencia colectiva, entre acaloradas protestas de detractores y aplausos de simpatizantes. Domínguez pronuncia una delirante conferencia sobre el objeto surrealista.
En una carta enviada a Marcelle Ferry el 18 de mayo, el pintor confiesa haber participado en actividades políticas “de ataque y violencia”. Se refiere, concretamente, a la toma del Obispado, con sede en el lagunero Palacio Salazar, y del Seminario de la calle Santo Domingo, por parte de un grupo de jóvenes que reivindicaba aquellas instalaciones con fines educativos. Aquellos “incidentes de La Laguna” provocan un gran revuelo en la ciudad y la consecuente salida de los cuarteles de las tropas de asalto por orden del Gobernador civil, aunque sin mayores incidentes.
Sus últimas pinturas en Tenerife
El 18 de julio, un día antes de su regreso a Francia, tiene lugar la sublevación de las tropas militares. Óscar Domínguez busca refugio en la casa de su hermana Julia, en el Puerto de la Cruz. Allí se recluye y escribe algunas cartas desesperadas a Marcel Jean y a Marcelle Ferry, en las que manifiesta su preocupación por el curso de los acontecimientos. Durante el tiempo desesperante de la espera, realiza sus últimas pinturas en la isla: los retratos de sus sobrinos Gloria y Víctor. El pintor se detiene en las facciones rígidas, severas y silenciosas de los dos niños, retratados con la inexpresividad objetual y el estatismo de dos marionetas, en un estilo, más que surrealista, cercano a la extrañeza expresiva de la nueva objetividad europea. Son muy pocas las composiciones de interior pintadas por Óscar Domínguez. Quizás, esta ocasión, la idea del encierro permanece implícita entre las paredes de un cuarto, mientas el mundo que aguarda al pintor tiene lugar afuera. Finalmente, consigue abandonar la isla en otoño y vuelve a la capital francesa en el mes de noviembre. Realiza el objeto Ouverture ou Paris, en el que el nombre de la capital francesa es abierto en abrelatas, como muestra de su fascinación y su aprecio por su ciudad de acogida.