20 oct 2026 > 22 nov 2026
Cho Juaá: humor colectivo
El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes abre al público el martes 20 la exposición Cho Juaá: humor colectivo. Comisariada por José Manuel González Reyes y Carlos M. Rodríguez «Carlines», esta podrá visitarse de manera gratuita hasta el próximo 22 de noviembre.
Cho Juaá: humor colectivo
Orsai, Ajoto, Sall y, principalmente, Cho Juaá, son los diferentes palos que conforman la baraja de Eduardo Millares Sall (Las Palmas de Gran Canaria, 1924 – 1992), uno de los artistas canarios más significativos del siglo XX por su defensa de una caricatura de vanguardia, por ser miembro fundador de la Agrupación Vanguardista Canaria de Caricaturistas Personales y, sobre todo, por la creación de una suerte de caricatura colectiva de lo isleño.
Como caricaturista, fue un ferviente defensor de la caricatura de vanguardia propuesta por Luis Lasa: una caricatura que abandona la exageración grotesca de los rasgos del retratado, en pro de una esquematización, mediante la geometría, la abstracción y el símbolo, que recreara el fuero interno del individuo. Junto a sus coetáneos Paco Martínez, Harry Beuster o Rafaely, entre muchos otros, realizó un esfuerzo hercúleo por conseguir que la caricatura dejara de considerarse como un arte de poca monta.
Fechas: 20/10/2026 > 22/11/2026
Martes a domingo de 10.00 a 20.00 h
Lunes cerrado, excepto festivo
14
24
34
44
Fechas: 20/10/2026 > 22/11/2026
De martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas
Mixto
20 oct 2026 > 22 nov 2026
Cho Juaá: humor colectivo
El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes abre al público el martes 20 la exposición Cho Juaá: humor colectivo. Comisariada por José Manuel González Reyes y Carlos M. Rodríguez «Carlines», esta podrá visitarse de manera gratuita hasta el próximo 22 de noviembre.
Cho Juaá: humor colectivo
Orsai, Ajoto, Sall y, principalmente, Cho Juaá, son los diferentes palos que conforman la baraja de Eduardo Millares Sall (Las Palmas de Gran Canaria, 1924 – 1992), uno de los artistas canarios más significativos del siglo XX por su defensa de una caricatura de vanguardia, por ser miembro fundador de la Agrupación Vanguardista Canaria de Caricaturistas Personales y, sobre todo, por la creación de una suerte de caricatura colectiva de lo isleño.
Como caricaturista, fue un ferviente defensor de la caricatura de vanguardia propuesta por Luis Lasa: una caricatura que abandona la exageración grotesca de los rasgos del retratado, en pro de una esquematización, mediante la geometría, la abstracción y el símbolo, que recreara el fuero interno del individuo. Junto a sus coetáneos Paco Martínez, Harry Beuster o Rafaely, entre muchos otros, realizó un esfuerzo hercúleo por conseguir que la caricatura dejara de considerarse como un arte de poca monta.
Aunque es impensable omitir la faceta de caricaturista de Eduardo Millares, esta exposición está enfocada en lo que consideramos que más diferenció al artista de sus contemporáneos: la creación de un imaginario canario capitaneado por su alter ego Cho Juaá y los medios por los que circuló.
El humor de Cho Juaá destaca por su “canariedad”. Sus viñetas están profundamente ligadas a lo canario, en ellas juega de forma constante con el enfrentamiento entre la figura del mago y las figuras del turista o el peninsular, con un humor socarrón consciente de cómo somos y cómo se nos ve desde fuera. A esto hay que sumarle una infatigable labor creativa, colaborando durante treinta y dos años con el Diario de Las Palmas con su sección “Humor Isleño” y durante doce años con el suplemento humorístico más longevo de canarias: El Conduto.
El humor gráfico ha sido siempre una de las artes más cercanas al espectador, mucho más cómoda en el quiosco que en un museo. Esto, lejos de ser motivo de desmerecer, es una gran virtud, pues le da una mayor facilidad entrar en sintonía con el espectador y conseguir una influencia verdadera gracias a su familiaridad.
La familiaridad del medio y la temática han conseguido que Cho Juaá, artista y personaje, consiguiera calar en el imaginario colectivo de su época, llevando al simpático personaje a convertirse en un símbolo de lo canario. Con “humor colectivo” hacemos precisamente alusión a esto: que mediante la creación de una caricatura isleña aceptada por el pueblo, Eduardo Millares consiguió que su imaginario circulase por canales populares impensables para sus contemporáneos. El ejemplo más icónico de esto son las barajas canarias que realizó, pero también pasa por cuentos infantiles, calendarios, publicidad, postales y hasta una serie de animación.
Eduardo Millares supo plasmar su amor por lo nuestro y todos los personajes que creó y aún hoy perduran en la memoria colectiva son una clara muestra de ello.