Per LILLIESTRÖM
(Estocolmo, Suecia, 1932)
(Tenerife, Canarias, España, 2016)
El artista de origen sueco Per Lillieström (Estocolmo, 1932) fue residente en el norte de Tenerife desde mediados de los años cincuenta, momento en el que Óscar Domínguez le hablara, en el París de 1956, de su hermosa y paradisíaca isla natal, al margen de los inviernos europeos y los acontecimientos de la gran urbe. Según las palabras del propio pintor, fue el mismo Óscar Domínguez quien le recomendó contactar con el también de origen sueco Eduardo Westerdahl, crítico de arte que siguió muy de cerca la trayectoria de su pintura y escribió sobre sus sinergismos y micropaisajes abstractos de los años sesenta y setenta, expuestos por diversas galerías y espacios de arte europeos. Con todo, la trayectoria del pintor quedó especialmente marcada por uno de los temas más obsesivos de su pintura desde sus inicios: el viaje de las aves migratorias como metáfora de su itinerario vital y como representación de la figura del viajero. Per Lillieström insiste en volver una y otra vez en su pintura sobre la imagen del Charrán Ártico o Sterna Paradisea, ave célebre por realizar la mayor migración estacional conocida del reino animal: cada año su ansia viajero lo conduce de un extremo al otro del planeta persiguiendo, incansablemente, los aires cálidos del verano. El nombre “sterna” recuerda la palabra “stjärna” (estrella, en lengua sueca) quizás por las curiosas formas luminosas que adoptan estas aves durante su vuelo en las alturas evocando estrellas en el cielo. Durante su estancia en Canarias ejerció también la investigación sobre el sentido del viaje en las antiguas poblaciones nórdicas y europeas, junto al que fuera su amigo Thor Heyerdahl, con quien llegó a publicar dos libros y con quien mantuvo una relación de estrecha amistad.