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Pedí ventanilla y el cristal voló

TEA Tenerife Espacio de las Artes mostró entre el 5 de marzo y el 12 de junio Pedí ventanilla y el cristal voló, segunda de las muestras que conforman la sexta temporada de Área 60. En esta ocasión, presentaron sus trabajos los artistas Francisco Castro, Moneiba Lemes y José Otero. Esta exposición utilizó la metáfora de la catástrofe aérea para hablar del mito del éxito en el arte contemporáneo y de la ilusión de que algún día el artista emergerá y podrá verlo todo desde una situación privilegiada (es decir, como desde las alturas). Y es que a través de esta exposición se ofrece una reflexión sobre como el contexto social y económico de estos últimos años ha precarizado aún más al artista.

En este sentido, los creadores plantearon que lo que podría haber sido un futuro de altos vuelos debido a la realidad resultó ser accidentado (en lo que a la situación económica del artista se refiere). Además de ello, cabe destacar que es una muestra de pintura, hecho que les sirve a estos tres creadores para hablar de un cambio de actitud social del pintor. Haciendo uso de términos como “desde la ventanilla” o la ruptura del cristal quieren hablar de su arrojo a la realidad social y ofrecen una alegoría tragicómica del artista emergido/sumergido pero desde la reivindicación política de lo que ellos denominan “proletariado artístico”.

Pedí ventanilla y el cristal voló

La exposición forma parte de la etapa titulada Una antropología de la emergencia, que está comisariada de Néstor Delgado. Pedí ventanilla y el cristal voló plantea una reivindicación del artista como sujeto capaz de adoptar una posición crítica y tener una opinión bastante clara respecto a la actual situación económica. Se trata de una muestra esencialmente pictórica pese a que los tres creadores que la firman exploran otras disciplinas como pueden ser la escultura o el vídeo. Algunas de las piezas expuestas en Área 60 se han creado para este espacio y proyecto en concreto pero otras ya existían con anterioridad, aunque hasta la fecha no se habían exhibido en Canarias. En ella, Castro, Lemes y Otero -quienes tras haber vivido varios años en Berlín han regresado ahora a Canarias- han construido un diálogo conjunto.

Precisamente, el haber habitado en Alemania les ha hecho ver el contexto insular desde una perspectiva contrastada y sus prácticas pictóricas se han abierto hacia otros medios como el vídeo, la fotografía o la escultura. En la trayectoria de Francisco Castro (Lanzarote, 1976), Moneiba Lemes (Lanzarote, 1986) y José Otero (Gran Canaria, 1979) no han faltado los vuelos (se han movido entre el contexto berlinés y el canario), de ahí que en base a sus propias experiencias puedan saber reconocer y reclamar la valentía del estrellado. La capital alemana de las últimas décadas ha sido una auténtica meca de la cultura del nonprofit. El escenario de crisis y precios bajos que la caída de la antigua RDA otorgó como herencia a sus habitantes permitió que muchos artistas pudiesen vivir y trabajar en la ciudad sin pasar demasiadas penurias económicas o depender exclusivamente del gran mercado del arte. Sin embargo, poco a poco Berlín ha sufrido un proceso de estandarización y homologación con otras capitales europeas que imposibilitan este estilo de vida y trabajo. Cada día se extiende más la noción de que “Berlín se acabó”, precisamente justo ahora en el momento en el que las fuerzas de los mercados (inmobiliario, turístico, cultural, etc.) parecen actuar sobre ella. Esta reflexión también se extiende al arte.

Pedí ventanilla y el cristal voló

En Pedí ventanilla y el cristal voló se recuerda como 73 segundos después de su despegue, el Challenger se desintegró causando la muerte de sus siete tripulantes ante la mirada atónita de millones de espectadores. Aplicando la lógica de Paul Virilio, la invención del trasbordador espacial y los viajes al espacio contenían en sí mismos la invención de este accidente. Esto que podría servir como alegoría del porvenir catastrófico del progreso, por qué no habría de servir también para entender al artista inscrito en este mito. Se podría decir que la invención de grandes estrellas millonarias dentro del mundo del arte es además la invención del artista estrellado.

Tras el crac del año 2008 a nadie se le escapa que la crisis ha afectado duramente a todos los sectores de la sociedad, pero lo cierto es que los artistas estrellados siempre se han encontrado familiarizados con la situación precarizada. La afirmación se hace muy patente en el estrecho contexto cultural canario. Artistas con prestigiosas y reconocidas trayectorias (tanto en el panorama insular, nacional e internacional) son durante casi toda su carrera auténticos fiascos empresariales o, como poco, conocen largos periodos de sequía financiera.